El ahorro energético y las ventanas son dos conceptos que van estrechamente ligados ya que estos elementos de cerramiento son considerados de los puntos más débiles, en cuanto a comportamiento térmico se refiere, que encontramos en una edificación. ¿Sabes qué tener en cuenta para elegir ventanas para ahorrar energía?

Las ventanas, como elemento primitivo, tienen como objetivo proporcionar la mayor iluminación con luz natural. Esta meta puede verse enfrentada con la labor de aislamiento térmico, ya que en verano los rayos solares aportan un recalentamiento interior y, en invierno, los huecos de ventanas son propicios a pérdidas de calor. Ambas situaciones crean un desequilibrio del confort térmico interior de una vivienda.

“Desmontar” ventanas para ahorrar energía

Para evitar esta situación, y que las labores de iluminación y aislamiento sean compatibles, es necesario “desmontar” la ventana en sus dos componentes, carpintería y vidrio, y sustituirlos por otros que tengan la calidad adecuada para garantizar un buen comportamiento térmico.

Las actuaciones que podemos realizar para mejorar las ventanas son sustitución del vidrio, sustitución del vidrio y carpintería, instalación de una segunda ventana. Estas modificaciones de los huecos implicarán una mejora energética para la edificación, un ahorro en el consumo en todas las épocas del año y una mejora del confort térmico interior.

¿Cuánto ahorro se consigue?

Se estima un ahorro energético de entre un 10% y un 25% referido a los consumos de calefacción y refrigeración, gracias a una rehabilitación energética enfocada en la mejora de ventanas.

Este ahorro dependerá de la calidad y las prestaciones del vidrio (tipo, espesor del vidrio, espesor de la cámara), de la carpintería (material, permeabilidad) y del aislamiento de la cámara de aire.

Las aproximaciones porcentuales se mueven en un abanico numérico tan dispar porque no sólo influyen los materiales de las ventanas para ahorrar energía, también la situación geográfica del edificio, la tipología constructiva, la edificación en sí,.. Por ello, para conseguir el máximo ahorro energético debemos pensar de forma global en todos estos aspectos y sopesar las necesidades particulares de nuestras ventanas.

¿Deben ser las ventanas el primer paso de una rehabilitación energética?

Sí, deben serlo. Cambiar las ventanas es el método con mayor impacto final en el consumo energético con respecto a la inversión económica del mismo. Es un hecho que desde las Administraciones Públicas han contrastado y por ello ofrecen de forma periódica ayudas tipo Plan Renove de Ventanas para ahorrar energía para incitar y concienciar a los usuarios de los beneficios de las potenciales mejoras energéticas.