Al realizar una rehabilitación de un edificio, un problema muy extendido es que las envolventes no son estancas. ¿Qué significa esto? Que se producen infiltraciones de aire, es decir, que sale y entra aire en una vivienda aunque pensemos que está todo cerrado y protegido.

Las infiltraciones en los edificios suponen un coste mucho más elevado de lo que se piensa: la cantidad de aire que circula dispara las renovaciones de aire no deseadas de una vivienda, lo que supone un aumento del coste energético para encontrar la temperatura interior confortable.

Estas pérdidas energéticas son conocidas como pérdidas por convección y se producen ya que, al calentar una vivienda, se crea una diferencia de presiones dentro de la misma haciendo que la presión en la zona superior aumente y en la zona inferior disminuya. Esto implica un desequilibrio que hace que en la zona superior, donde se concentra el aire caliente, la presión existente busque un método de escape y se cuele por las fisuras existentes hacia el exterior. En la zona inferior ocurre todo lo contrario: al estar el aire con menos presión, permite el acceso por las fisuras del aire exterior no climatizado, es decir, se producen infiltraciones de aire.

Consecuencias de las infiltraciones de aire en una vivienda

Por esta descompensación de presiones, el confort térmico interior que se intenta conseguir, con su consecuente gasto energético, se ve afectado directamente por la existencia de fisuras en la envolvente de una edificación que crean una circulación constante de aire no climatizado. El usuario, al no encontrarse con la temperatura del aire interior que desea conseguir, seguirá realizando un consumo energético que crea un despilfarro económico evitable.

Las consecuencias de las infiltraciones no repercuten únicamente en la temperatura. El aire de alta presión, el que se “escapa” de la vivienda, contiene humedad que puede condensarse en el interior de la envolvente y deteriorarla con el paso del tiempo. En la zona de baja presión, el aire exterior que entra contiene polvo, humos, olores,.. según el emplazamiento de la edificación.

Ensayo de estanqueidad: cómo controlar las infiltraciones de aire.

A la hora de poner solución a las infiltraciones con una rehabilitación de la envolvente, el primer paso es detectar dónde se encuentran estas vías de circulación del aire. Aunque hay trucos para saber por dónde entra o sale el aire de forma no deseada, lo más recomendable es realizar un ensayo de estanqueidad también conocido como Blower-Door que mide las renovaciones de aire por infiltraciones no deseadas y detecta la situación de las mismas. De esta forma los operarios pueden sellar las fisuras que desequilibran el confort interior, obteniendo total garantía de que éstas actuaciones conllevan una mejora energética elevada.

Con este test Blower-Door reforzamos posibles fallos en el diseño y la ejecución de la envolvente para mejorar la eficiencia energética de una vivienda y estar más cerca de conseguir un gasto energético casi nulo.