La Unión Europea ha establecido para 2020 los objetivos 20/20/20, en otras palabras, que los países europeos reduzcan un 20% sus emisiones gases invernadero, promuevan un 20% las energías renovables y disminuyan un 20% la demanda energética. En este camino hacia la sostenibilidad, la rehabilitación de los edificios ya construídos supone un eje de trabajo fundamental para consecución de dichos objetivos.

Desde 2014, la Unión Europea exige a sus países miembros que establezcan una estrategia a largo plazo para la rehabilitación de edificios, tanto de viviendas como aquellos con fines comerciales, cumpliendo con los estándares de eficiencia energética fijados en la normativa. En abril de este año, se dará a conocer la primera revisión de la Estrategia Nacional de Rehabilitación elaborada en 2014, y cuya implementación se ha realizado a través del Plan de Vivienda 2013-2016 y la Ley 8/2013 de Rehabilitación, Regeneración y Renovación urbanas. La novedad es que por primera vez, esta revisión se realizará de forma participativa.

Estrategia Nacional de Rehabilitación de Edificios

A través del proyecto BUILD UPON financiado por el programa de investigación Horizon 2020 de la Unión Europea, se ha trabajado en comunidad con todos los actores implicados, para impulsar el diseño de un marco legislativo que, a largo plazo, permita la implementación de medidas de eficiencia energética para la renovación del parque edificado en 13 países europeos.

Se han abordado temas como la responsabilidad de las Administraciones Públicas en la promoción de la rehabilitación de edificios, las vías de la financiación para las intervenciones de rehabilitación energética, medidas necesarias para garantizar una oferta profesional cualificada o el papel de los agentes sociales.

Primeros conclusiones del trabajo participativo para la mejora de la Estrategia Nacional de Rehabilitación

Entre las primeras conclusiones elaboradas por el proyecto, todos los agentes implicados apuntan hacia la necesidad de un Pacto de Estado para transición energética de descarbonización, con una redefinición de la verdadera importancia de la edificación, y de su papel socioeconómico.

Apostar por la involucración activa de los consumidores, haciéndoles partícipes del proceso del cambio, evitando la imposición y escuchando sus necesidades. Con esto se conseguiría un desarrollo de una cultura de calidad de vida en los espacios habitacionales en torno a la energía sostenible y el medioambiente.

Concluyen que la integración y clarificación del marco político, con una mejor relación entre energía y edificación y medio ambiente, y cuya elaboración sea interministerial (incorporando las áreas de hacienda, salud y trabajo), y entre los diferentes niveles de la Administración. Esto facilitará que los procesos legales y administrativos sean más ágiles y que en su diseño se tengan en cuenta todos los actores que intervienen en la rehabilitación de edificios.

La creación de esta amplia estructura colaborativa supone un paso hacia adelante para acometer la revolución rehabilitadora que Europa y España necesitan para conseguir ciudades sostenibles.